No soy especialmente fan de los discursos motivadores. Esos sermones gozan de una irrealidad manifiesta que lo único que consiguen ante los lectores que se tragan esa palabrería es que consigan un pequeño ápice de esperanza... Hasta que vuelven al mundo real.
Tampoco me suelo sentir atraído, generalmente, por el punto de vista pesimista, aunque hoy en día, visto lo visto, esta mentalidad es con la que más identificados nos sentimos, por norma general.
Pongamos los pies en la tierra y seamos claros. ¿Quiénes somos? ¿Somos alguien? ¿Qué vara de medir estamos usando para responder a estas preguntas?
Más se siete mil millones de personas en el mundo y un mundo de personas que quieren ser conocidas por más de siete mil millones.
Siendo sinceros, tanto tú como yo somos un número más. Un dato, una estadística, una cifra. Nada más. No tiene sentido que nuestros objetivos y felicidad dependan única y exclusivamente de lo conocido que quieres ser, o de si algún día dejarás de ser una simple cifra, porque no va a ser así.
¿No será considerablemente más factible y satisfactorio intentar ser feliz entre los tuyos y, si en todo caso dejas huella, que sea en su recuerdo?
Si, tras eso, tus actos consiguen, por lo que fuera, una mayor repercusión, enhorabuena, pero has partido la premisa de intentar ser, dentro de las posibilidades de cada uno, lo más feliz posible entre los tuyos.
Al fin y al cabo, y estoy cien por cien seguro de ello, nos convertiremos en ese dato del periódico que versa cosas tales como "Este año, X personas han fallecido a causa de X enfermedad" o "en desastres naturales" o "en las carreteras", me da lo mismo.
Siendo así como realmente acabaremos, como un número más frente al mundo, no intentes ser reconocido ante sus habitantes a toda costa. Haz que tus acciones, partiendo de la premisa antes mencionada, sean las que te lleven a ello, sin intención previa de reconocimiento externo.
miércoles, 22 de julio de 2015
viernes, 13 de marzo de 2015
EL NUEVO BIPARTIDISMO
Todos coincidimos en que 2015, el año en curso, va a ser un año de una transcendencia electoral intachable. No sólo porque podremos pasar por las urnas para votar en las elecciones municipales, autonómicas y generales, sino que, siguiendo el criterio de las encuestas y junto a la irrupción de los nuevos partidos políticos, el panorama político español va a cambiar.
El panorama político cambiará, sí, ¿pero en qué sentido? ¿Cambiará radicalmente o sólo se les dará un lavado de cara a los partidos que nos gobiernan? ¿Presenciaremos a finales de año, tras las elecciones generales y un cambio político tan real y tan profundo como dicen? Yo creo que no.
Pasemos a analizar, pues, el Barómetro del CIS de 15 de enero de 2015. En vez de ceñirme a los resultado respecto a la intención de voto, que pasaré a comentar más adelante, nos fijaremos en varias de las cuestiones que se les plantean a los preguntados.
Respecto a la situación política española, casi el 80% de los entrevistados la califica entre "mala" y "muy mala", resultado que no le sorprende a nadie, es algo que salta a la vista. Lo que me resulta curioso es lo siguiente; cuando se pregunta sobre si creen que la situación política mejorará el año que viene, es decir, después de las elecciones generales, el 20% cree que mejorará, el 43% cree que será igual y otro 20% prevé una situación política peor. Visto esto, la media se establece en que los preguntados piensan que en 2016 seremos testigos de una situación política igual (de mala).
Pasando a un barómetro más actualizado, echaremos un vistazo al barómetro de Metroscopia, publicado en marzo, estudio bastante más actualizado que el del CIS de enero, ya que los resultados han variado y, ciñéndonos a este segundo, las conclusiones serían distintas que si lo hiciéramos con el primero.
Aquí nos encontramos la sorpresa. Hay un partido que hace dos meses empezó a asomar la cabeza y ya está de pie junto a los otros tres partidos líderes que dominaban las encuestas anteriormente. En efecto, hablo de Ciudadanos.
Según Metroscopia, Podemos obtendría un 22'5% de los votos, colocándose en primer lugar, seguido por el PSOE con un 20'2%. En tercer lugar estaría el Partido Popular con un 18'6% y, pisándole los talones, Ciudadanos, con el 18'4%.
Con la irrupción de Ciudadanos en la primera línea del panorama político, podríamos predecir que en encuestas futuras obtendrá un porcentaje mayor, superando así al Partido Popular y al Partido Socialista.
Y os preguntaréis, ¿qué pasa con todo esto? Pues es sencillo. Los partidos tradicionales están sufriendo una decadencia más que latente, mientras que los nuevos partidos emergentes están ocupando (ya han ocupado) su lugar.
Esta decadencia no se quedará ahí, perdiendo esa apabullante mayoría electoral que poseían; no. Seguirán perdiendo votos. Esos votos que dejarán de percibir se repartirán, de manera sistemática, entre Podemos y Ciudadanos, conformando así un NEOBIPARTIDISMO, mediante el cual volveremos al mismo punto en el que estábamos antes.
Son dos partidos con caras nuevas y discursos más agradables y esperanzadores para la gente, sí, pero aún así, y con el paso de los meses se irá viendo mejor, la diferencia de estos dos será notoria con respecto a los demás partidos, estableciéndose así un NEOBIPARTIDISMO, vuelvo a repetir.
Tras las elecciones generales de fin de año, veremos un atisbo de este fenómeno, no tan pronunciado como el que veremos en las próximas, en las de 2019, si todo sigue igual.
Dicho lo cual, estamos en camino de un cambio, sí, pero de un cambio de caras para seguir teniendo lo mismo que ahora.
Por lo visto, el bipartidismo es un cáncer que tiene España, y es imposible de curar.
domingo, 4 de enero de 2015
EMPIEZO EL LUNES
Como bien sabemos, estas iniciativas, aunque se empiecen el famoso lunes, no suelen aguantar más de tres semanas. Pero, ¿a qué se debe esto?
Pues es muy sencillo. La mayoría de las personas quieren ver resultados a la mínima que hacen algún tipo de esfuerzo. Por ejemplo, si van al gimnasio, esperan adelgazar diez kilos o más en una semana y, como haciendo dieta y ejercicio durante dos días no ven resultados, lo dejan.
Este ejemplo puede ser aplicado a cualquier ámbito de tu vida en el que quieras conseguir algo que requiera un mínimo esfuerzo. Es obvio que no vas a conseguir nada porque te sacrifiques durante un periodo breve de tiempo, tienes que trabajar duro para alcanzar tus metas, luchar por ellas.
Pero tampoco, por otra parte, vamos a vivir en los mundos de Yupi y hay que ser conscientes de que no vamos a poder conseguir todo lo que nos propongamos; por lo que debemos ser realistas. Es más que claro que en dos meses que estudie alemán no voy a hablar como un nativo, ni porque vaya a correr en verano voy a conseguir completar una maratón en un tiempo medianamente decente. Seamos sensatos.
Para ello, las metas pequeñas y realistas son la clave. Éstas nos servirán para, poco a poco y paso a paso, ir alcanzando nuestro objetivo final. Puede que tardemos más de un año en conseguirlo, pero alcanzando estos objetivos de los que hablo no perderemos nunca la motivación y veremos, también, mejorías en lo que estemos intentando lograr.
Para finalizar, me gustaría darte un consejo a ti que me lees. No empieces ni el lunes, ni a principios de mes, ni a final de año a intentar conseguir un objetivo, ya que eso sólo te llevará a posponerlo una y otra vez. Lo que tienes que hacer es empezar HOY MISMO. Cambia desde YA. Cada día es un nuevo lunes.
lunes, 10 de noviembre de 2014
9N, MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES
Como todos bien sabemos, el 9N, la votación con la que el pueblo catalán mostraría su voluntad sobre la independencia, ya aconteció; con unos resultados que han dado que hablar.
Antes de nada, quería recordar a quien me esté leyendo, la opinión que di sobre este día aquí http://joelchevas.blogspot.com.es/2014/09/paradoja-anti-catalanista.html
Como bien sabemos, la participación ha sido, con diferencia, bastante más grande (unos 2.250.000 personas), que en las pasadas Elecciones Europeas (aproximadamente 1.345.000 personas).
No se trata de un referéndum con garantías democráticas plenas, sino de una consulta, en la que se incluyen extranjeros con residencia en Cataluña con más de tres años de vigencia, los mayores de 16 años con DNI español y los no residentes en Cataluña, que también podían votar. Por lo tanto, no podemos contar con un censo oficial de potenciales votantes, por lo que tenemos que orientarnos con cifras, por ejemplo, del INE.
Según el INE, la población que reside en Cataluña sin especificar nacionalidad alguna y nacida antes de 1998; lo que viene a ser la gente que podía participar en esta consulta, es de, exactamente, 6.228.531 personas (unos 5,4 ciudadanos catalanes y 900.000 extranjeros residentes).
Dicho lo cual, y volviendo los datos de participación de la consulta, encontramos cómo casi un 81% de los votantes marcaron el Sí-Sí en su papeleta, lo que hace un total de unos 1.8 millones de votos.
Podríamos decir que ha sido un éxito rotundo, ¿verdad? Más de un 80% apoyan la independencia de Cataluña, consultada mediante una votación a la que tantas vueltas se le ha dado y tanto se ha hablado sobre ella.
En mi opinión, esta consulta, a lo que resultados se refiere, podría calificarse de bastante lamentable. Mucho ruido y pocas nueces.
Una votación a la que tantísima publicidad se le ha dado, que no haya conseguido ni un tercio de todos los votos posibles, me parece bastante triste.
Personalmente, me esperaba una participación de unos cuatro millones de personas donde el Sí-Sí fuera mayoritario; ya que, por el bombo que se le ha dado a esta consulta, la mayoría del pueblo catalán a favor de la independencia parecía increíblemente abrumadora.
Mi pregunta es, ¿si esto hubiera sido un referéndum real, qué hubiera pasado?
Mucha gente, la inmensa mayoría, partidaria del NO se ha abstenido, ya que esta votación no era nada más que un acto simbólico, promulgado por aquellos que estaban a favor del Sí-Sí. Por consiguiente, es más que claro que en caso de un referéndum real, como el que se pudo ver en Escocia, en el que participó un 85% del censo, los resultados, a mi juicio serían diferentes. Tan diferentes que, por lo que he podido ver, ahora creo que el NO barrería el Sí-Sí (opinión completamente contraria por mi parte, hasta ver los resultados de esta consulta).
Por lo tanto, espero que en un futuro podamos contemplar un referéndum REAL Y VINCULANTE y ver si me equivoco o estoy en lo cierto.
Una cosa queda clara, debe haber derecho a decidir.
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